El Prado Restaura

BAJO EL TÍTULO "EL PRADO RESTAURA", EL MUSEO DEDICA LA SALA 59 A LA DIVULGACIÓN DE LOS PROCESOS DE RESTAURACIÓN

La obra "Selene y Endimión sorprendidos por un sátiro", de Van Dyck, inaugura esta serie expositiva que informará de forma continuada sobre las restauraciones realizadas mediante la muestra de aquellas obras que, bien por no exhibirse habitualmente o por las específicas características de su intervención, puedan resultar de interés para el público del museo.

Desde la inauguración del Museo del Prado en 1819, la preservación y el cuidado material de las obras que custodia ha sido una de las tareas fundamentales de esta institución. El Prado contó enseguida con una "sala de restauración" y ya en sus primero reglamentos se estableció una plantilla de restauradores. La sistemática campaña de restauración de pinturas que hubo de emprenderse tras el devastador incendio del Real Álcazar de Madrid, sucedido el 24 de diciembre de 1734, constituyó una larga ocupación que continuaría aún durante años a cargo de los antiguos restauradores de este museo. El Prado se convirtió así en el referente fundamental de la restauración en España y su actual Taller es uno de los centros más prestigiosos de restauración y conservación de pintura y escultura, con una larga experiencia acumulada durante casi dos siglos.

En la actualidad, los tratamientos más habituales del taller, encaminados a la conservación de la colección, se realizan bajo los dos criterios actuales de intervención asumidos internacionalmente: reversibilidad y legibilidad. Con esto se pretende que los trabajos de restauración puedan ser eliminados y que se aprecie fácilmente su condición. Los especialistas del Taller de Restauración cuentan además para ello con la inestimable colaboración de los Departamentos de Conservación, especializados por época y escuela; del Gabinete de Documentación Técnica, que realiza la investigación previa; y del Laboratorio fotográfico, que proporciona soporte físico para la realización de interesantes exámenes preliminares.

Las obras que se presenten en este espacio, "El Prado restaura", se mostrarán acompañadas por el correspondiente texto explicativo de su proceso de restauración, junto con fotografías e imágenes de los estudios previos realizados por el Gabinete de Documentación Técnica y cuanta documentación gráfica se estime oportuno aportar para ayudar a la comprensión y visualización de las intervenciones realizadas.

DIANA Y ENDIMIÓN SORPRENDIDOS POR UN SÁTIRO, DE VAN DYCK

Del 9 de mayo a julio de 2000. Comisaria: Leticia Ruiz

La presente muestra, con la que se inicia este espacio permanente dedicado a la restauración en el Museo, es un buen exponente de las intervenciones en pintura de la Colección Real.

Proceso de restauración:

Además de la actual, la obra ha sido restaurada al menos en dos ocasiones: entre 1772 y 1785 y en 1927. En 1772 esta pintura se encontraba en el Palacio del Buen Retiro, incluida en un grupo de ocho pinturas que quedaron "arrolladas por maltratadas y tener rotos los bastidores". En esos momentos debió hacerse cargo de ella el pintor y restaurador Andrés de la Calleja, cuya firma aparece en el reverso del lienzo. Calleja era el encargado de restaurar y "componer" las pinturas de la Colección Real que habían sido dañadas en el incendio que, en la Navidad de 1734, destruyó el Real Alcázar madrileño. Su intervención era la de retocar cromáticamente la pintura, una vez que había supervisado los procesos de limpieza, forración o reentelado y sentado de color.

Después de su paso por la Academia de San Fernando, la pintura formó parte de la Sala Reservada de desnudos del Museo del Prado. En el Museo fue nuevamente restaurada en 1927, según consta en una etiqueta manuscrita pegada en el bastidor, donde se especifican las dos tareas realizadas: eliminación de repintes ennegrecidos y un nuevo barnizado. Tal vez en esas fechas se guarneció la pintura con el marco que ahora presenta: una tardía copia de escasa calidad del tradicional marco de hojas y cintas cuyo diseño viene atribuyéndose a Mengs.

En la restauración efectuada en 1999 se ha procedido en primer lugar a eliminar la película de polvo y polución, para posteriormente llevar a cabo la fijación de la capa pictórica. Este proceso ha ayudado a tensar la tela así como a corregir el abolsamiento que presentaba el lienzo. Posteriormente se han eliminado los barnices oxidados y los viejos repintes que cubrían algunas zonas de la pintura original. Tras estucar las pequeñas lagunas se ha procedido a la reintegración de las faltas y desgastes que presentaba la pintura, barnizando finalmente la misma. Los materiales empleados en el proceso de restauración son totalmente reversibles.

Paralelamente se ha restaurado el marco, cubriendo las pérdidas y sobredorándolas de oro fino.

La restauración ha sido realizada por María Teresa Dávila (pintura) y Enrique Gil (marco)

Examen previo:

Los procesos de restauración en el Museo se apoyan en un estudio previo, desarrollado por el Gabinete de Documentación Técnica. Allí se lleva a cabo la investigación sobre los materiales y las técnicas pictóricas de los artistas, así como el estado de conservación en el que han llegado las obras a nuestros días. Para ello, se utilizan diversos métodos de examen como la radiografía, la reflectografía infrarroja, la fluorescencia ultravioleta y diferentes análisis físico-químicos para la determinación de los soportes, pigmentos y aglutinantes.

El soporte original de Diana y Endimión sorprendidos por un sátiro está formado por la unión, mediante cosido, de dos lienzos de lino fabricados en un telar manual, el mayor de 122 cm. de altura y el menor de 22 cm. En la actualidad el cuadro se encuentra reentelado con un lienzo de lino de fabricación manual y de menor densidad. El bastidor es antiguo, sin cuñas de tensión, y los clavos que fijan los travesaños y los que sirven para sujetar el lienzo son de forja.

La preparación del mayor de los lienzos es de tonalidad roja y está constituida por tierra roja y creta, mientras que la del añadido superior es de carbonato cálcico, muy impregnada por la cola del aglutinante. Sobre dichas preparaciones se aplicó una capa de blanco de plomo (albayalde) ligerísimamente coloreada con negro orgánico y ocres, sobre la que se pintó directamente la escena.

Las capas de color son sencillas y los materiales se encuentran finamente molidos, siendo los mismos los encontrados en el lienzo inicial y en el añadido.

El pigmento de base para la graduación de las tonalidades es el blanco de plomo, habiéndose encontrado en las mezclas abundante calcita, con la que el pintor consigue las transparencias de los estratos de pintura.

El estado de conservación es bueno, concentrándose la mayoría de las pérdidas en los bordes del cuadro, bordes que han sido manipulados y recrecidos en el proceso de reentelado del lienzo.

Los estudios técnicos han sido realizados por el Gabinete de Documentación Técnica. Responsable: Carmen Garrido. Colaboradores: Inmaculada Echeverría, Jaime García-Maíquez y Laura Riesco